
Hoy estamos Nadihelli, el Sr. Arácnido y yo conociendo otra Havana: visitamos las embajadas, Hotel Nacional, museo del ron...pero lo mejor sin duda es la comida en el puerto, en el barco no-barco de cemento, comiendo una enchilada de langosta, al ritmito del son que ya se ha hecho casi parte de mí. Por la noche, el club de Jazz para despedir a Arácnido (pobre, todo un señor diputado y se le ha quedado el nombre para toda la vida. Esto le pasa por juntarse con gente así ;-) )
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